En 1989, Uruguay exportó solo 250.000 dólares en materia de programas informáticos. En 1998 llegó a exportar 60 millones de dólares. En 1999, esa cifra ascendía a 74 millones de dólares. Hoy supera los 100 millones de dólares y el objetivo que se fijó el sector es llegar a 500 millones de dólares en 2010. Aún así, todavía esta lejos de los 1500 millones de dólares que exporta Israel o los 5000 millones de dólares que exporta Irlanda anualmente. No sólo no hay desocupación en la industria del software uruguayo, sino que el principal problema que enfrenta el sector es que la demanda de empleo supera a la oferta de recursos humanos preparados.
El verdadero concepto de Uruguay productivo, adaptado al contexto del siglo XXI, es el de un país que se encuentre a la vanguardia en materia de tecnología, con gente altamente cualificada para llevar adelante una industria de software que compita a nivel internacional.